La Promesa
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Jesús no nos dejó un reglamento. Nos dejó una promesa: el Padre enviaría a su propio Espíritu. Hoy vemos dónde empieza esa promesa, para quién es y para qué es.
1Pídeselo al Padre
Lucas 11:9–13 (NVI)»Así que yo digo: Pidan y se les dará; busquen y encontrarán; llamen y se les abrirá. Porque todo el que pide, recibe; el que busca, encuentra y al que llama, se le abre. »¿Quién de ustedes que sea padre, si su hijo pide un pescado, le dará en cambio una serpiente? ¿O si pide un huevo, le dará un escorpión? Pues si ustedes, aun siendo malos, saben dar cosas buenas a sus hijos, ¡cuánto más el Padre celestial dará el Espíritu Santo a quienes se lo pidan!
Jesús termina su lección sobre la oración con una sorpresa. El mejor regalo del Padre no es una cosa: es el Espíritu Santo.
Fíjate en el verbo que Jesús repite tres veces: .
Si un padre en la tierra sabe dar cosas buenas, ¡cuánto más dará su Padre celestial!
Dios no se hace del rogar. Está a dar su Espíritu a todo el que se lo pide.
2El que bautiza
Mateo 3:11 (NVI)»Yo los bautizo a ustedes con agua como señal de su arrepentimiento. Pero el que viene después de mí es más poderoso que yo y ni siquiera merezco llevarle las sandalias. Él los bautizará con el Espíritu Santo y con fuego.
Juan bautizaba con agua. Jesús bautiza con el Espíritu Santo y con .
La palabra bautizar significa : quedar completamente cubierto.
El que bautiza no es un pastor ni un programa. Es Jesús mismo.
3Otro Consolador
Juan 14:16–17 (NVI)Y yo pediré al Padre y él les dará otro Consolador para que los acompañe siempre: el Espíritu de verdad, a quien el mundo no puede aceptar porque no lo ve ni lo conoce. Pero ustedes sí lo conocen, porque vive con ustedes y estará en ustedes.
La noche antes de la cruz, Jesús promete otro , uno que nos acompaña siempre.
El Espíritu no es una fuerza. Es una que vive con ustedes y estará en ustedes.
4Espera el regalo
Hechos 1:4–5, 8 (NVI)Una vez, mientras comía con ellos, ordenó: —No se alejen de Jerusalén, sino esperen la promesa del Padre, de la cual les he hablado: Juan bautizó con agua, pero dentro de pocos días ustedes serán bautizados con el Espíritu Santo. … Pero cuando venga el Espíritu Santo sobre ustedes, recibirán poder y serán mis testigos tanto en Jerusalén como en toda Judea y Samaria, hasta en los confines de la tierra.
Antes de subir al cielo, Jesús les dijo a sus amigos que no salieran de Jerusalén. Debían esperar el regalo que el Padre había prometido.
El Espíritu trae , y ese poder es para ser sus .
5El día que llegó
Hechos 2:1–4 (NVI)Cuando llegó el día de Pentecostés, estaban todos juntos en el mismo lugar. De repente, vino del cielo un ruido como el de una violenta ráfaga de viento y llenó toda la casa donde estaban reunidos. Aparecieron entonces unas lenguas como de fuego que se repartieron y se posaron sobre cada uno de ellos. Todos fueron llenos del Espíritu Santo y comenzaron a hablar en diferentes lenguas, según el Espíritu les concedía expresarse.
El día de Pentecostés llegó la promesa, con un ruido como de un fuerte viento.
Todos fueron del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en otras .
6La promesa es para ti
Hechos 2:38–39 (NVI)—Arrepiéntase y bautícese cada uno de ustedes en el nombre de Jesucristo para perdón de sus pecados —contestó Pedro—, y recibirán el don del Espíritu Santo. En efecto, la promesa es para ustedes, para sus hijos y para todos los que están lejos; es decir, para todos aquellos a quienes el Señor, nuestro Dios, llame.
Pedro empieza con el : volverse hacia Dios.
Un regalo no se gana. Se recibe.
La promesa es para ustedes, para sus y para todos los que están lejos. Eso te incluye a ti.
Esta semana: ora con una frase sincera pidiéndole al Padre el Espíritu Santo, y dila en voz alta.